martes, 18 de octubre de 2016



VISITA AL MUSEO DE NAVARRA


Antes de comenzar nuestra visita al Museo de Navarra, pululamos por la plaza del Ayuntamiento en busca de alguna fotografía interesante. Entramos al hall del edificio, desde donde se veía la plaza enmarcada en la decoración apuesta de un portón. 

La fachada está llena de detalles y es preciso fijarse bien para apreciar su belleza. No basta con una mirada diligente; párate y observa, que esto merece la pena. 

Una vez entramos al Museo, descubrí una terraza amplia con una espectacular panorámica que apuntaba a la calle Santo Domingo y a algún barrio de Pamplona. Sin embargo, tres arcos imponentes de mármol blanco robaban inevitablemente la atención al horizonte. 

Escaleras y más escaleras; y, por fin, llegamos a un lugar en el que reposar nuestros ojos. Era una sala con cuadros grandes y llamativos. Nos sentamos y nos dejamos llevar por sus trazados. Juegos de luces y sombras, de movimiento. Un gran placer visual. 

Observando talentos uno aprende a mirar mejor a través del objetivo. Todos esos cuadros, sensibilizaron mi gusto y me han ayudado a comprender que la luz es la clave. La luz lo cambia todo. 










No hay comentarios:

Publicar un comentario