domingo, 13 de noviembre de 2016

FCOM, el arte de minimizar

La Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra tiene su sede en un edificio gris y aparentemente aburrido que se asemeja a un bloque de cemento rectangular que se posa en el suelo sin ninguna función recurrente. Sus ángulos rectos encajan a la perfección. Pero, en principio, resulta terriblemente insípido, vacuo.

Como alumna que invierte la mayor parte de sus horas en el edificio, he intentado convencerme de que es un edificio sin mucha gracia. Pero conocerlo lleno de alumnos y de vida, me ha impedido continuar con el discurso.

Fcom es un lugar en el que las ideas nacen y evolucionan; donde la gente se divierte y aprende. Ser una facultad de comunicación tiene el valor intrínseco de que los alumnos profesen una actividad extremadamente enérgica. Si el edificio, además, tuviese gran colorido y formas, pasar más de unas pocas horas allí se convertiría en una tarea de locos.

La simplicidad deja hueco a las ideas. No se puede pintar en un lienzo lleno de colores. Una hoja en blanco resulta más provocadora para el escritor. Es más honesta que una página en la que ya se ha escrito. Minimizar es un arte y puede desembocar en el tedio, pero minimizar permite completar con la imaginación y para eso estamos aquí; para dejarnos llevar por lo que dicta nuestra agudeza.






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